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6 CONSEJOS PARA LIMPIAR TUS JOYAS CON PERLAS

Cuidar las joyas es casi tan importante como cuidar nuestra piel: las llevamos siempre puestas, nos acompañan allá donde vamos y debemos mantener una buena higiene para que nuestras manos luzcan también bonitas y cuidadas.

Hoy, queremos que nuestras #LavaniGirls sepan cómo cuidar unas de las joyas que nunca pasan de moda, un clásico timeless que todas hemos tenido (o tendremos) alguna vez en nuestro joyero y que han dotado a la mujer de belleza, feminidad y buena suerte: las perlas. 

¡Prestad atención!  

A tener en cuenta: las perlas son gemas delicadas que están compuestas de un material orgánico llamado nácar, por lo que si no las cuidamos adecuadamente pueden “morir” y ya nos resultará imposible devolverles la “vida”, es decir, perderemos ese brillo natural que les hace tan peculiares. 

Consejos para mantener tus perlas nuevas 

1. Aléjalas de cualquier producto químico, sobretodo de la lejía y el amoníaco (esto también se aplica a tus manos)

2. Utiliza perfumes, cremas de cuerpo y cosméticos sólo para tu piel (y espera a que se sequen), pero no para tus joyas: son sus enemigos y pueden provocar reacciones químicas que las dañe. 

3. Apártalas de cualquier otro objeto o joya. No les gusta el contacto, ya que el simple roce las puede rallar. Guárdalas, por lo tanto, en una bolsita de algún material suave como el terciopelo o el algodón. 

¡Ojo! Nunca en bolsitas de plástico, porque pueden contener sustancias químicas. 

4. Mantenlas siempre a temperatura constante. Evita acercarlas a lugares donde los cambios de temperatura sean muy grandes. 

5. Por mucho que quieras estar guapa haciendo running o yendo al gym, resérvalas para una ocasión en la que el sudor o pueda hacerles perder su brillo natural. 

6. Por último…ellas, no necesitan ducharse para sobrevivir, ni ir a la piscina para aguantar el calor de verano, así que déjalas en su bolsita cuando tú sí lo hagas. 

 

Cómo limpiar tus perlas 

Necesitarás: 

- Agua 

- Paño suave 

Los elementos son sencillos y los tenéis siempre en casa, así que no hay excusa para no limpiarlas y cuidarlas como merecen. 

  • Aunque no necesiten ducharse, necesitan que las humedezcamos para que no sufran deshidratación, así que después de cada uso, con el paño suave (y limpio), mójalo ligeramente (no te pases) y límpialas una por una. 
  • Esto, deberíamos hacerlo cada vez que las utilizamos, para evitar que penetren en ellas las grasas naturales que segrega nuestro cuerpo. 
  • Si solo las utilizamos puntualmente, tendremos que limpiarlas de forma periódica, con jabón neutro y un secado inmediato (y profundo) para poderlas meter después en su bolsita de terciopelo o algodón. 

Ahora que ya sabéis cómo se deben limpiar vuestras joyas, ¡manos a la obra! Os dejamos aquí abajo nuestras joyas con perlas con las que podéis poner en práctica estos consejos.