Al igual que una joya ilumina la piel, hay herramientas creativas capaces de iluminar el alma y transformar por completo cómo nos enfrentamos al mundo. En Lavani Jewels seguimos celebrando este Día de la Mujer dando voz a las creadoras que, con sus manos y su talento, empoderan a otras mujeres.
Hoy nos sentamos a charlar con Kuki Giménez, maquilladora profesional especializada en el mundo de la moda. A través de sus pinceles, Kuki no solo transforma rostros, sino que empodera actitudes. Hablamos con ella de forma muy cercana sobre la belleza como forma de expresión, la fuerza de la sororidad y el profundo valor de los objetos que guardan nuestra memoria.

Para empezar, cuéntanos un poco sobre ti: ¿Quién eres y a qué te dedicas?
Hola, me llamo Kuki Giménez y soy una maquilladora profesional que trabaja en moda fundamentalmente. Me dedico principalmente a maquillar en campañas de moda, shootings, editoriales de revistas y similares.
Se nota que lo vives intensamente. ¿Por qué haces lo que haces, qué te mueve a seguir creando?
Pues fundamentalmente porque es mi vocación desde que era muy joven, porque me encanta transformar y porque es un trabajo que me sigue divirtiendo. Creo que me relaciona, me conecta al mundo y a la gente joven, y hace que me sienta muy viva.

Qué maravilla esa conexión. ¿Cómo crees que tu trabajo puede transformar algo, aunque sea pequeño?
Estoy convencida de que el maquillaje no cambia una cara o un rostro, sino que cambia muchísimo la actitud de la persona. He trabajado durante muchos años en desfiles de moda y, cuando veo a una modelo o una invitada que después de maquillarse y peinarse se mira al espejo y se reconoce, o de repente se ve fuerte, luminosa, segura... me doy cuenta de que algo dentro de ella como que se coloca. Y esto, aunque parece un gesto muy pequeño, puede cambiarlo todo; puede cambiar la actitud de la persona directamente.

Viendo ese impacto en la actitud, ¿qué tipo de mundo quieres ayudar a construir?
Me gustaría un mundo en el que la belleza no fuese una exigencia, sino más bien una herramienta de expresión o una forma de combatir cualquier cosa que a una mujer se le presente delante. Donde cada mujer también se pueda mostrar como es ella, sin tener que pedir permiso ni disculparse por verse bien o por brillar.

En tu día a día, ¿qué has aprendido trabajando codo con codo con otras mujeres?
He aprendido que detrás de cada mujer evidentemente hay una historia, hay una vida. Y que también, cuando cada mujer se siente apoyada por otra mujer, la fuerza se multiplica y es muchísimo más potente. La competencia entre nosotras muchas veces pasa, se junta y se forma un equipo muy fuerte, con mucha sororidad.
Qué importante es esa sororidad. ¿Qué le dirías a otras mujeres que están intentando encontrar su propia voz?
Fundamentalmente lo que les diría es que no intenten gustar a los demás, que lo que tienen que hacer es intentar gustarse a ellas mismas, creer en ellas mismas. La voz propia no hay que buscarla fuera, hay que buscarla dentro de uno mismo, y se construye a través de la experiencia, el esfuerzo, la constancia... de ser auténtico. Y también les diría que cuando realmente uno se encuentra a sí mismo, encuentra la voz y por lo que quiere pelear, esa voz es muy difícil de apagar.
"La voz propia no hay que buscarla fuera, hay que buscarla dentro de uno mismo y se construye a través de la experiencia y de ser auténtico."

En el mundo del diseño siempre hablamos de narrativa, pero, ¿qué significa para ti crear algo que cuente una historia?
Cualquier cosa que cuente una historia habla del momento de la persona, de lo que ha sido en el pasado, de lo que arrastra y de lo que quiere proyectar en un futuro. Creo que cuando algo cuenta una historia deja de ser moda o algo temporal, y se convierte en una identidad propia, algo que llevas dentro de tu vida y que permanece en el tiempo.

Y sobre esa identidad que permanece, ¿qué valor tienen esos objetos que nos acompañan en el tiempo?
Por supuéstisimo, el valor de la memoria. Los objetos que permanecen en el tiempo los hemos guardado por una cuestión estética, sentimental, o porque nos recuerdan de dónde venimos y por dónde hemos pasado. Son pequeños testigos silenciosos de la historia de nuestra vida.
Para terminar... ¿hay algo que lleves contigo que te recuerde quién eres?
A nivel profesional, tengo mis manos y mis ojos, que son los que han construido mi carrera y son gran parte de lo que soy. Mis manos porque maquillan y mis ojos porque observan todavía con la curiosidad del primer día.
Y si tuviese que hablar de algo más personal, hablaría de tres anillos que llevo en mi mano derecha que representan a gente que ya no está en mi vida. Uno muy importante en el corazón, que es el anillo de mi madre, y en mi dedo anular llevo dos: uno de un hermano que ya no está, y uno de prometida que también lo llevo a la par.
