8M — Crear. Inspirar. Transformar. Edition III. Diseñar espacios a pinceladas con Gisela Talita

El arte, al igual que una buena joya, tiene el poder de transformar no solo lo que vemos, sino lo que sentimos. Tenemos una conexión muy especial con aquellas mujeres que utilizan sus manos para traer belleza consciente al mundo. Por eso, hemos querido adentrarnos en el universo poético de Gisela Talita.

Gisela es una artista e ilustradora que plasma su alma en murales y textiles donde la naturaleza es la protagonista. Hoy cambiamos los metales por los pinceles para charlar con ella, de forma íntima y real, sobre la intuición, el poder de crear en femenino y la magia de los objetos que cuentan nuestra historia.

Para quienes aún no han tenido el placer de sumergirse en tu universo creativo, ¿cómo te presentarías?

Soy Gisela Talita y soy artista. Trabajo principalmente realizando murales y cuadros e ilustraciones para aplicar sobre textil o papeles pintados. Mi trabajo suele moverse entre lo figurativo y lo poético, con animales, elementos orgánicos y una sensibilidad muy marcada por el espacio donde se integra la obra.

Tu obra abarca diferentes formatos, ¿en qué soportes sueles plasmar tu arte y a qué te dedicas en tu día a día?

Realizo murales pintados a mano, tanto en espacios privados como comerciales, y también desarrollo obra original sobre distintos soportes, la cual puede aplicarse a textil, papel pintado o packaging.

Y si tuvieras que definir el alma de tu trabajo, ¿qué dirías que es lo que haces exactamente?

Lo que hago exactamente, creo que es transformar espacios a través de la pintura, ya sea aplicada a una pared, un lienzo, o un textil. Trabajo todo a mano, desde el boceto hasta la ejecución final. Me interesa mucho que cada proyecto tenga identidad propia y que no sea simplemente decorativo.

Escuchándote, se nota que hay mucha pasión y propósito detrás. ¿Cómo fue ese camino? ¿Cómo llegaste hasta aquí y diste el salto para profesionalizar tu arte?

Llegué hasta aquí desde una necesidad muy profunda de crear. Siempre he tenido una conexión fuerte con el dibujo y la pintura, pero hubo un momento en el que decidí apostar de verdad por ello y profesionalizarlo. Empecé compartiendo mi trabajo, confiando en mi estilo, aceptando encargos pequeños… y poco a poco fueron creciendo los proyectos. El mural apareció casi de forma natural, como una extensión del lienzo. Me di cuenta de que me apasionaba trabajar a gran escala y ver cómo el arte podía transformar completamente un espacio. Ha sido un camino muy orgánico, de aprendizaje constante y de mucha perseverancia.

¿Qué es lo que te mueve a seguir creando y por qué haces lo que haces?

Creo que porque lo necesito. ¡En serio que no sabría que haría si no pintara! Para mí, crear es una forma de entender el mundo y de relacionarme con él. Me mueve la posibilidad de generar emoción, de dejar una huella en un espacio y en las personas que lo habitan. Siempre ubico mis obras desde la naturaleza, los animales, contar una historia entre líneas, un momento fugaz. Y sigo creando porque cada proyecto es distinto, cada espacio es un reto nuevo, y porque siento que todavía tengo mucho que explorar y expresar.

El arte siempre deja una huella. En tu caso, ¿cómo crees que tu trabajo puede transformar algo, aunque sea pequeño?

Puede transformar un espacio, con un cuadro o un mural. Aunque realmente lo que me gustaría afectar es a la emoción que alguien puede sentir al ver una obra. Ese calorcito cuando ves algo que te afecta de verdad.

Hablando de las emociones que despiertas, ¿qué tipo de mundo quieres ayudar a construir?

Me gustaría contribuir a un mundo más sensible. Un mundo donde haya más belleza consciente, más respeto por la naturaleza, más conexión con lo orgánico y lo real. Mi trabajo está muy ligado a los animales, a lo simbólico, a lo natural… y creo que eso habla de un deseo de volver a algo más esencial.

En Lavani valoramos muchísimo la red que creamos entre nosotras. En tu experiencia en el sector creativo, ¿qué has aprendido trabajando codo con codo con otras mujeres?

He aprendido la importancia de la colaboración sin competencia. Cuando trabajas con mujeres que están creando sus propios proyectos, entiendes que compartir experiencias, dudas y procesos nos fortalece muchísimo. También he aprendido que muchas veces dudamos más de lo que deberíamos… y que acompañarnos cambia completamente la experiencia de emprender o crear. Hay algo muy poderoso en sentir que no estás sola.

Pensando en esa red de apoyo, ¿qué le dirías a otras mujeres que están intentando encontrar su propia voz en sus proyectos?

Que no esperen a sentirse preparadas del todo. La voz aparece usándola. Que se permitan probar, equivocarse, cambiar de dirección. Que confíen en su intuición incluso cuando no tenga una explicación lógica. Y que entiendan que encontrar tu voz no es algo fijo, es algo que evoluciona contigo.

¿Qué significa para ti crear algo que, más allá de la estética, cuente una historia?

Para mí significa crear algo que tenga capas. Que no sea solo una imagen bonita, sino algo que contenga intención. Cuando pinto un animal o una escena, siempre hay un simbolismo, una emoción detrás. Me interesa que quien lo mire pueda proyectar su propia historia también.

Para ti, ¿qué valor tienen esos objetos que nos acompañan en el tiempo?

Tienen un valor emocional enorme. Los objetos que permanecen se cargan de memoria. Absorben etapas, cambios, momentos importantes. Creo que el arte que permanece en una casa se convierte en parte de la vida de quienes la habitan. Ya no es solo una obra, es parte de su historia.

Para terminar, volviendo a tu esencia más pura... ¿hay algo que lleves contigo siempre que te recuerde quién eres?

Pintando es cuando me encuentro y se quién soy.

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