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Cómo identificar piedras naturales

¿Por qué es importante identificar piedras naturales y verdaderas? Pues bien, mientras que somos muchos los que tratamos de cuidar y defender el sector de la joyería y el valor de sus piedras, también somos conscientes de que siempre existen personas que, a costa de los clientes, intentan vender piedras naturales cuando no lo son, atribuyéndoles beneficios y costes que no tiene.

¡Conoce las claves para identificar las piedras de tus joyas!

Como identificar tus piedras

Por ello, es importante para diferenciarlas de imitaciones y evitar ser engañado al comprarlas. Además, conocer su origen y propiedades puede ayudarnos a valorar su belleza y utilidad de manera más consciente, siendo, además una forma de aprender sobre la naturaleza y respetarla.

¡Continúa leyendo y descubre cómo reconocer tus piedras preciosas!

 

1. Cómo saber qué piedra tengo

En caso de que no conozcas muy bien la amalgama de piedras que existen, ¡quédate a que te expliquemos cómo reconocer la piedra de tus joyas!

Aunque, a veces, puede parecer una ardua tarea, existen varias formas de reconocer e identificar tipos de piedras para distinguir aquellas más comunes de una verdadera piedra preciosa.

Primero, es importante saber que no todas las piedras son preciosas pues hay otras rocas comunes que no tienen un gran valor comercial. De entre las piedras preciosas que existen, las más conocidas son el diamante, el zafiro, el rubí y la esmeralda.

Una vez sabemos que existen distintos tipos de piedras, descubriremos que los métodos para reconocerlas pueden ser más o menos efectivos en función de la piedra ante la que nos encontremos. Por ejemplo, las piedras brillantes y transparentes, pueden identificarse por su color y brillo, mientras que las piedras opacas y sin brillo requerirán otro tipo de métodos como la prueba del rayo de luz o la prueba de la dureza.

Nuestro primer consejo es que una de las formas más sencillas de reconocer tu piedra es por su apariencia. Muchas piedras tienen colores y patrones únicos que las hacen fáciles de identificar. Por ejemplo, el diamante es conocido por su brillo y claridad, mientras que el rubí tiene un rojo intenso y el esmeralda tiene un verde profundo. Por ello, si tienes una piedra con un color único y brillante, es posible que sea una piedra preciosa.

Otra cosa que puedes hacer es buscar rasgos únicos en la piedra. Muchas piedras tienen características distintivas que pueden ayudarte a identificar ante qué tipo de piedra nos encontramos. De la misma manera, si tienes acceso a libros de mineralogía o en los que tengas fotos de piedras naturales, puedes buscar una foto y compararla con tu piedra.

Sin embargo, si pese a todos estos consejos, todavía no has podido averiguar cuál es tu piedra, lo cual puede pasar ya que incluso a los expertos en ellas a veces les cuesta reconocer ciertas piedras simplemente viéndolas, nuestro consejo es que lleves tu piedra a un joyero o a un tercero especializado que podrá estudiarla meticulosamente y decirte a ciencia cierta qué piedra es la que tienes.

2. Cómo distinguir una piedra preciosa y semipreciosa

Distinguir entre piedras preciosas y semipreciosas puede ser un desafío para aquellos que no están familiarizados con la gemología, pero hay algunas claves que pueden ayudar a hacer la diferencia.

Las piedras preciosas son aquellas que se consideran de alta calidad y valor, y se utilizan en la joyería fina. Estas incluyen diamantes, esmeraldas, rubíes y zafiros. Las piedras semipreciosas, por otro lado, son aquellas que tienen un valor y belleza menores, pero aún, así son populares en la joyería. Estas incluyen ágatas, amatistas, turquesas y ópalos.

Amatista piedra bruta cómo reconocer tu piedra

Una manera fácil de distinguir entre piedras preciosas y semipreciosas es mirar su color. Las piedras preciosas suelen tener colores más vibrantes y saturados que las semipreciosas. Por ejemplo, un diamante suele tener un color blanco brillante, mientras que una amatista suele tener un color morado pálido.

Otra manera de diferenciar entre las dos categorías de piedras es su dureza. Las piedras preciosas son más duras que las semipreciosas, lo que significa que son menos propensas a rayarse o dañarse. La escala de Mohs, una medida de la dureza de una piedra, es una herramienta útil para determinar la dureza de una piedra. Los diamantes, por ejemplo, tienen una dureza de 10 en la escala de Mohs, mientras que las amatistas tienen una dureza de 7.

Con todo ello, siendo las piedras preciosas uno de los tesoros más valiosos dados por la naturaleza, la posibilidad de tener a nuestro alcance piedra semipreciosas permiten una mayor accesibilidad del público para poder disfrutar de la belleza y los beneficios de las mismas.

3. Cómo saber si una piedra es verdadera

Si, al igual que nosotras, eres fan de las piedras y quieres asegurarte de que aquellas que tienes o las que quieres comprar son piedras verdaderas, ya sean preciosas o semipreciosas, hoy te contamos algunos de nuestros consejos para que puedas distinguirlas sin problemas.

La primera manera de identificar si tu piedra es verdadera, es poniendo atención en las características únicas de la piedra en cuestión. Por ejemplo, algunas piedras preciosas como el diamante tienen una estructura cristalina única que las hace diferentes a cualquier otra piedra. Si tu piedra no tiene esta estructura, es posible que sea sintética.

Igualmente, otra forma de saber si tu piedra es verdadera es examinando su peso y tamaño. Las piedras preciosas naturales suelen ser más pesadas y más grandes que las sintéticas, ya que están compuestas por materiales más densos. Si tu piedra parece demasiado ligera o pequeña en comparación con otras piedras preciosas similares, es posible que sea sintética.

Por último, otra manera de saber si tu piedra es natural o sintética es atendiendo a las imperfecciones. Las piedras naturales suelen tener imperfecciones y variaciones en su color y textura, mientras que las piedras sintéticas suelen tener un aspecto uniforme y perfecto. De la misma manera, puedes buscar el origen de la piedra: si se trata de una piedra natural, debería tener un origen geológico, mientras que las piedras sintéticas suelen ser fabricadas en laboratorio.

Al igual que para reconocer tu piedra, si, pese a esto, todavía no eres capaz de distinguir si la piedra que posees es natural o sintética, otra opción es llevarla a un experto en la materia para que salgas de dudas y sepas, a ciencia cierta, que la piedra que vistes es verdadera. Ya que, solo en caso de serlo, te proveerá de las propiedades físicas y espirituales inherentes a dicha piedra.

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